Regresar a Dragon Quest VII siempre implica enfrentarse a una epopeya descomunal. Quienes disfrutamos de la aventura en su versión de 3DS sabemos de lo que hablamos (ni que decir el original de PlayStation…). La demo que se ha publicado hoy y que hemos probado durante unas cuantas horas evidentemente no son suficientes para juzgar el conjunto, pero sí para ver por dónde van los tiros: Dragon Quest VII Reimagined sigue siendo un JRPG enorme y exigente, pero con un ritmo más natural, menos viajes sin sentido y sistemas mejor explicados.
Lo primero que llama la atención es su apartado visual. En vez de sumarse a la moda HD-2D tan manoseada y utilizada en otros remakes de la saga, este regreso apuesta por un estilo 3D completo, con personajes de aspecto chibi y escenarios que parecen maquetas. No os dejéis llevar por unas primeras impresiones, la idea funciona mejor de lo que parece y la nueva estética encaja con el arte de Akira Toriyama.

También se ha trabajado mucho la interfaz. Los menús muestran descripciones claras de los hechizos y habilidades, la información de estado es más visual y ya no dependes tanto de recordar de memoria qué hacía cada versión. En general, todo se ha vuelto más accesible.
El sistema de combate sigue siendo por turnos de toda la vida, con selección de comandos, debilidades elementales y jefes que castigan los errores. La diferencia es que ahora todo se siente más ágil: animaciones completas, cámaras que acompañan bien los golpes y una sensación general muy cercana a una entrega más actual de la saga.

El juego también incorpora numerosos detalles de calidad de vida que cambian la experiencia para bien, desde el combate automático por personaje para esas batallas que ya tienes bajo control hasta la configuración de la velocidad de los enfrentamientos. También se suma la posibilidad de correr durante la exploración para reducir la sensación de recorrido eterno y ajustar en varios parámetros la dificultad general del juego. Todo sea para evitar el rechazo del usuario menos acostumbrado.
En definitiva, estos primeros minutos con Dragon Quest VII Reimagined nos han gustado mucho. Jugar a un ‘nuevo’ Dragon Quest es encontrarse con una aventura grande y especial desde el principio, de esas que te atrapan poco a poco y te animan a seguir jugando. Sobra decir que la música sigue siendo fantástica, la localización al español está cuidadisima y que el juego, al menos durante los primeros compases, funciona a la perfección tanto en Switch como Switch 2. Puede ser el mejor momento para darle una oportunidad a unos de los JRPG más importantes de la historia. Y ojo, que sale en un mesecito.
