Los juegos de rallies de corte arcade llevan años buscando recuperar el espíritu de clásicos como Sega Rally o V-Rally. Y aunque hemos tenido distintas propuestas (la mayoría siendo broza) en Nintendo Switch, llegar a ese nivel no es nada fácil. Drive Rally intenta seguir ese camino con una juego claramente inspirado en aquella época, apostando por una conducción accesible y una gran cantidad de contenido. El resultado, sin embargo, deja sensaciones encontradas.
Desde el primer momento queda claro que Pixel Perfect Dude no busca el realismo. La conducción está pensada para ser rápida, directa y fácil de entender, permitiendo enlazar derrapes sin necesidad de memorizar técnicas complejas. Es un enfoque que puede resultar atractivo para quienes solo buscan diversión inmediata, aunque también provoca que los jugadores más acostumbrados a simuladores o arcades con mayor profundidad echen en falta un comportamiento más consistente de los vehículos.

Visualmente, el juego acierta con una dirección artística muy marcada. Su estilo low-poly acompañado de sombreado moderno consigue transmitir cierta personalidad. Los escenarios presentan suficiente variedad para diferenciar cada localización y los vehículos, aunque no cuentan con licencias oficiales, recuerdan claramente a modelos históricos del mundo del rally.
Uno de los aspectos más destacados es la cantidad de pruebas disponibles. La campaña ofrece decenas de recorridos repartidos entre varios países, además de modos adicionales como contrarreloj, exploración libre y competiciones rápidas. También existe un sistema de progresión que permite desbloquear nuevos coches y elementos cosméticos a medida que se avanza.

El problema realmente aparece después de varias horas de juego. Aunque sobre el papel el número de circuitos es muy elevado, muchos comparten una estructura demasiado similar. Cambia el paisaje, aparecen pequeños elementos diferentes o alguna sorpresa puntual, pero la sensación general termina siendo repetitiva. Es un ‘por aquí he pasado pero en nieve’ constante. Esa falta de variedad hace que el efecto sorpresa desaparezca antes de lo esperado y reduce el interés por seguir desbloqueando contenido.
El comportamiento de los coches es probablemente el apartado que más puede dividir a los jugadores. Algunos disfrutarán de esa conducción ligera y permisiva que facilita enlazar curvas sin demasiadas complicaciones. Otros, en cambio, tendrán la sensación de que los vehículos apenas transmiten peso y reaccionan con demasiada sensibilidad a los movimientos del joystick.

En varias ocasiones resulta complicado mantener el coche estable tras un derrape, obligando a realizar constantes correcciones para recuperar la trayectoria. Incluso ajustando la sensibilidad del mando, la respuesta sigue siendo más nerviosa de lo deseable.
Otro punto criticable se encuentra en el apartado técnico. Aunque en líneas generales el juego resulta perfectamente jugable, resulta llamativo encontrar en un titulo que no compromete en nada un hardware como el de Switch 2, problemas como pop-in, pequeñas caídas de rendimiento e incluso algún cierre inesperado de la aplicación.

En definitiva, Drive Rally consigue capturar parte del encanto de los arcades de rallies de los años noventa con carreras rápidas y accesibles. Por desgracia, su atractivo pierde fuerza cuando aparece una conducción poco consistente y un sistema de progreso repetitivo. Si eres fan de los juegos de conducción y lo encuentras barato, no perderás demasiado si echas un ojo.
Este análisis se ha realizado gracias a un código de descarga para Nintendo Switch 2 que nos ha proporcionado Pixel Perfect Dude.
