Mario Tennis Fever es el nuevo spin-off deportivo dentro de una subsaga que lleva años peloteando en nuestras consolas de Nintendo. Y como viene siendo habitual, Camelot vuelve a ponerse a los mandos para seguir ofreciendo un título de tenis accesible y arcade, pero con suficiente personalidad como para que no se sienta como una entrega para cubrir el expediente.
Y ojo, porque hablamos del primer Mario Tennis pensado para Switch 2, con el foco puesto en partidos rápidos, multijugador y la gran novedad jugable, las Raquetas Furor, que busca marcar un antes y un después dentro de la franquicia. Vamos a ver si cumple con lo que han estado prometiendo.

Las Raquetas Furor son la mecánica central de Mario Tennis Fever y, en la práctica, el elemento que define cómo se juegan los partidos. Se trata de equipamientos especiales que pueden asignarse a cualquier personaje y que otorgan una habilidad concreta. La idea consiste en rellenar un medidor con los intercambios de golpes. Una vez completado, el jugador puede ejecutar un golpe furor. Si ese disparo logra que la bola bote en el campo rival, se activa el efecto asociado a la raqueta. Si el oponente responde antes del bote, el poder se anula e incluso puede volverse en contra de quien lo lanzó. Sí, muy loco y caótico de primeras.
Como hemos comentado, las habilidades varían según el tipo de raqueta. Algunas alteran directamente la pista, con zonas heladas, barro, fuego o torbellinos que afectan al movimiento de la pelota y el jugador. Otras, en cambio, influyen en el propio jugador, ya sea complicando su visibilidad, alterando la trayectoria de la bola o proporcionando ventajas temporales. Cada raqueta tiene un comportamiento muy definido y es fácil de identificar en pantalla.

Por supuesto, no están todas disponibles desde el inicio, sino que se van desbloqueando al participar en los distintos modos, completar desafíos o avanzar en la experiencia general.
El plantel de personajes es amplio y suficientemente variado como para que cada jugador encuentre un estilo con el que sentirse cómodo. No todos los tenistas se manejan igual: algunos destacan por su potencia, capaces de imprimir más fuerza a los golpes, mientras que otros brillan por su técnica, el control o la velocidad en pista. Esta diversidad no es un simple detalle estético, sino una parte importante de cómo se desarrollan los partidos.

La verdadera gracia está en dar con la combinación que mejor encaje con tu forma de jugar. Elegir un personaje no es solo cuestión de afinidad, sino de entender qué aporta en la pista y cómo se complementa con la Raqueta Furor equipada. No hablamos de un sistema excesivamente complejo, pero sí de un pequeño componente estratégico que añade profundidad y hace que cada elección tenga sentido dentro del ritmo arcade del juego.
El multijugador es, sin duda, el apartado más destacado de Mario Tennis Fever y el lugar donde es fácil que terminemos acumulando la mayor parte de las horas de juego. Tanto en local como en online, el acceso a los partidos resulta rápido y cómodo, algo que se agradece especialmente en sesiones cortas o cuando buscamos encadenar varios encuentros seguidos. En las pruebas realizadas, la experiencia en línea se ha mostrado estable, sin problemas de lag que afecten al ritmo o a la precisión de los golpes.

Además, es posible ajustar las reglas, definir la duración de los partidos y optar por un enfoque más clásico para quienes prefieren enfrentamientos sin mecánicas adicionales. En el ámbito online, los emparejamientos se organizan en función de la puntuación y el rendimiento acumulado por cada jugador. Este sistema ayuda a que los rivales se mantengan dentro de un rango de habilidad similar, favoreciendo duelos más equilibrados y entretenidos.
El modo para un jugador vuelve a mostrar una de las debilidades habituales en muchos spin-off deportivos de Mario. La campaña, aunque funcional, se siente más como un tutorial extendido que como una experiencia de peso. Sirve para familiarizarse con las mecánicas y poco más, sin demasiada profundidad ni un desarrollo especialmente memorable, y puede completarse en relativamente poco tiempo.

Más allá de la campaña, el juego ofrece el clásico modo torneo y, como propuesta más interesante dentro del bloque individual, las torres de los retos. Aquí es donde encontramos una selección de enfrentamientos y desafíos que aportan algo más de variedad y que logran mantener el interés durante unas cuantas horas. Eso sí, participar en todos estos modos permite ir desbloqueando contenido, incluyendo personajes, pistas y raquetas, lo que añade un incentivo adicional.
En el apartado técnico, el juego se muestra especialmente sólido. La imagen es muy nítida y el conjunto destaca por su estabilidad, tanto en modo dock como en portátil. El rendimiento se mantiene en 60 fps en ambos escenarios, lo que garantiza una experiencia fluida incluso en los momentos más cargados de acción y efectos en pantalla.

En definitiva, Mario Tennis Fever es un gran juego deportivo arcade y una de las mejores entregas de la serie, con una jugabilidad directa y muy satisfactoria. Puede que no brille por la profundidad de sus contenidos para un jugador, pero el añadido de las Raquetas Furor y la sólida experiencia competitiva del multijugador lo convierten en una excelente opción para disfrutar en compañía.
Este análisis se ha realizado con un código de descarga de Nintendo Switch 2 facilitado por Nintendo España.