Desde el primer momento, LumenTale: Memories of Trey deja claras sus influencias. El juego toma muchas ideas de los Pokémon de la era Nintendo DS, pero las combina con una historia más elaborada, combates más profundos y un mundo con identidad propia. El resultado es una aventura de captura de monstruos que tiene buenas ideas y mucho potencial, aunque algunos problemas de ritmo y falta de pulido impiden que brille como debería.

Para empezar, uno de los puntos más destacados de LumenTale es su historia. Aunque recurre a algunos elementos clásicos del genero, consigue construir un reparto de personajes convincente y varios momentos que logran captar la atención del jugador. Trey, que inicia su viaje sin recuerdos de su pasado, resulta un protagonista más interesante de lo que parece a simple vista, y la relación con sus compañeros ayuda a mantener el interés durante buena parte de la aventura.
El problema llega cuando pasan las horas y el juego pierde el foco. Tras un inicio muy dirigido y lleno de escenas, la aventura empieza a dispersarse entre trayectos largos, actividades secundarias poco relevantes y una progresión que no siempre mantiene el mismo nivel de interés.

En lo jugable, por el contrario, sí encontramos varias ideas realmente interesantes. El sistema de combate por turnos permite enfrentar hasta cuatro Animon por equipo al mismo tiempo, algo que cambia bastante el ritmo respecto a otros exponentes del género. Además de los tipos elementales tradicionales, cada criatura cuenta con atributos especiales que modifican habilidades y estilos de juego.
Cuando el combate encaja, LumenTale resulta sorprendentemente divertido. Descubrir debilidades enemigas, gestionar el orden de turnos y aprovechar ataques gratuitos tras explotar vulnerabilidades aporta una capa estratégica bastante satisfactoria. El problema es que el equilibrio no siempre acompaña.

Hay picos de dificultad muy mal medidos, especialmente durante las primeras horas. Algunos jefes pueden destrozar al equipo sin demasiadas complicaciones si no hemos entrenado previamente o si no contamos con criaturas concretas. Más adelante sucede justo lo contrario: determinadas zonas y combates terminan siendo demasiado fáciles si llevamos un equipo equilibrado.
También hay demasiados sistemas explicados de manera superficial o directamente ignorados por los tutoriales. Evoluciones, entrenamiento, gestión avanzada del Aniespacio o ciertas mecánicas de atributos quedan poco claras incluso después de muchas horas. Aunque no es un punto negativo por si mismo, si es verdad que el juego da por hecho que el jugador investigará por su cuenta.
A nivel artístico, sin embargo, es difícil poner demasiadas pegas. El estilo visual recuerda inevitablemente a la época de Pokémon Blanco y Negro, pero con un acabado mucho más moderno. Las animaciones de los Animon tienen muchísimo carisma y algunos diseños son realmente memorables. Lo mismo en cuanto al sonido. La banda sonora acompaña bastante bien durante toda la aventura y ayuda a reforzar esa sensación nostálgica.
Donde si hay problemas más graves es en el apartado técnico. Los tiempos de carga pueden romper el ritmo continuamente, la interfaz resulta lenta en algunos menús y ciertos controles relacionados con la captura de criaturas no terminan de sentirse cómodos. También hemos sufrido algunos crasheos que, ademas de interrumpir la partida, generan una sensación de falta de pulido.

LumenTale: Memories of Trey es uno de esos juegos que con algo de paciencia se disfrutan. Tiene ideas muy buenas, un sistema de combate con personalidad y una ambientación que logra diferenciarse dentro del género. Sin embargo, arrastra evidentes problemas de ritmo y estructura. Aun así, si eres fan de los RPG de captura de monstruos y buscas algo inspirado en Pokémon creemos que merece la pena darle una oportunidad.
