Rayman: 30th Anniversary es uno de esos relanzamientos que generan sentimientos encontrados. Por un lado, estamos ante un trabajo cuidado, con varias versiones históricas reunidas, extras de gran valor documental y una emulación muy sólida. Por otro, hay decisiones que chocan frontalmente con el espíritu nostálgico que debería definir un producto de estas características.
La propuesta se centra en recuperar distintas ediciones del Rayman original, permitiendo revisitar cómo se adaptó el mismo juego a un hardware tan numeroso como diferente. La versión de PlayStation es la referencia a nivel audiovisual, con una paleta de colores más viva y un formato de pantalla más amplio para anticipar peligros. La de MS-DOS resulta especialmente interesante por sus contenidos adicionales, pensados para jugadores expertos y con ajustes propios. Por otra parte, el prototipo de Rayman para SNES es una de las piezas más llamativas de la recopilación y todo un regalo para los fans.

La adaptación a Game Boy Advance introduce visibles recortes en el campo de visión y cambios jugables destinados a suavizar la dificultad, algo comprensible dadas las limitaciones técnicas del sistema y práctica muy habitual en muchas conversiones de la época. Como curiosidad, la entrega de Game Boy Color destaca por ofrecer niveles completamente distintos, funcionando casi como una reinterpretación del original.
Rejugado hoy, Rayman sigue transmitiendo una identidad artística única. El pixel art, las animaciones y el diseño de niveles conservan un encanto tremendo. Sin embargo, la dificultad del juego puede no encajar con todo el mundo hoy en día. Aunque los controles responden muy bien, la aventura plantea un duro reto, con muchas trampas y momentos que obligan a repetir zonas, aprender patrones y avanzar a base de paciencia. Es parte de su esencia, sí, pero también puede resultar frustrante para quienes se acerquen por primera vez.

Para esta revisión Digital Eclipse añade varias funciones modernas que hacen el juego mucho más cómodo: guardado rápido, rebobinado y filtros de pantalla. Todo es fácil de usar y moverse entre versiones resulta ágil. Aun así, lo más interesante del pack no son los juegos, sino los extras. Bocetos, documentos, entrevistas y prototipos aportan un valor histórico enorme y convierten la colección en algo más que un simple relanzamiento.
El punto más polémico está en el apartado sonoro. La nueva banda sonora cambia de forma clara la sensación del juego. No es que las nuevas composiciones sean malas, pero la mayoría del público objetivo sentirá que una parte muy importante de la experiencia original se ha esfumado. No poder elegir entre la música clásica y la nueva es una decisión difícil de entender.

En definitiva, Rayman: 30th Anniversary es un homenaje cojonudo a uno de los grandes plataformas de los 90. La ausencia de la música original puede decepcionar a algunos jugadores, pero más allá de eso, Rayman sigue siendo un plataformas 2D precioso, desafiante y muy disfrutable hoy en día.
Este análisis se ha realizado con un código de descarga de Nintendo Switch facilitado por UbiSoft España.
